¿Qué opinas de lo que comentaba RDC cuando aludía a Hegel y a las dicotomías?
Esto es un pasaje de Hegel tomado al azar (de su Fenomenología del Espíritu, que pretende pasar por un texto serio):
La conciencia ha salido, pues, también de este segundo modo de comportarse en la percepción, que consiste en tomar la cosa como lo verdadero igual a si mismo, pero tomándose a sí como lo desigual, como lo que retorna a si partiendo de la igualdad; ahora, el objeto es para ella todo este movimiento que antes se distribuía entre el objeto y la conciencia. La cosa es un uno, reflejado en sí; es para sí, pero es también para otro; y es tanto un otro para sí como ella es para otro. La cosa es, según esto, para sí y también un uno, aunque el ser uno contradiga a esta su diversidad; la conciencia debiera, por tanto, asumir de nuevo esta unificación, manteniéndola alejada de la cosa. Debiera, por consiguiente, decir que la cosa, en tanto es para si, no es para otro. Sin embargo, es a la cosa misma a la que corresponde el ser uno, como la conciencia ha experimentado; la cosa se ha reflejado esencialmente en sí. El también o la diferencia indiferente cae, evidentemente en la cosa lo mismo que el ser uno, pero puesto que se trata de momentos diversos, no caen en la misma cosa, sino en cosas distintas; la contradicción, que es en la esencia objetiva en general, se distribuye entre dos objetos. La cosa es, por tanto, indudablemente, en y para sí, igual a sí misma, pero esta unidad consigo misma se ve perturbada por otras cosas; así se mantiene la unidad de la cosa y, al mismo tiempo, el ser otro tanto fuera de ella como fuera de la conciencia.
Si alguien está entrenado para leer textos como éste y encontrarles, no ya un presunto significado, sino un significado profundo y valioso, no debe extrañarte que, ante cualquier texto que le des —sea el que sea— le encuentre, siguiendo los mismos criterios, un cierto significado. Lo que sería sorprendente es que, si el texto que le das tiene un significado objetivo preciso, el significado que le encuentre aplicando esos criterios —que tienen que ser esencialmente creativos e imaginativos para que puedan encontrarle un significado incluso a los textos de Hegel— tenga nada que ver con el significado objetivo del texto. Conclusión: no te tomes en serio nada de lo que interprete alguien que se declare capaz de interpretar textos de Hegel (en particular, no deberías tomarte en serio al propio Hegel, claro).
Una vez leí que un psicólogo de principios del siglo XX hizo una tesis en la que explicaba cómo era posible que Hegel hubiera escrito tales textos partiendo de la hipótesis de que era disléxico.
Ya que se me ha aludido.
A Hegel lo he leído relativamente poco, la verdad. No me gusta nada su forma de escribir. Pero tampoco me gusta nada la forma de escribir de pensadores como Husserl o Heidegger o Sartre; ni Leibniz ni Kant (aunque Kant sabe hacer muy buenos prólogos). Sin embargo la importancia e influencia de Hegel ha sido, y continua siendo, sorprendentemente brutal y amplia; sin él no hubiera habido marxismo por ejemplo (y soy radicalmente antimarxista). Pero, en fin, confieso que si puedo no lo leo.
El texto de Hegel es para pegarle fuego, la verdad. Hay que ser un alemán del siglo XIX y haber vivido recluido toda tu adolescencia en un seminario de Tubinga para tener los bemoles de sentarte a descifrar todo eso. Yo no lo haré, pero tampoco apostaría por lo que dice Carlos: que detrás de lo que escribe no hay nada objetivo.
De los idealista germánicos al que se entiende un poco es a Fichte, profesor de Hegel. Y de hecho, muchas interpretaciones que se sacan de Hegel, en verdad provienen de Fichte o Schleiermacher; como lo de la tesis, antitesis y superación, que en realidad Hegel nunca habló en esos términos sino de forma mucho más críptica y ambigua. Pero forma parte de la crítica a la dialectica transcendental kantiana que ya plantearon los primeros.
Para tratar estos pensadores, cabe entender, primero, que eliminaron "la cosa en sí": esa supuesta realidad que interactúa con nuestra mente, o consciencia, generando el fenómeno en nuestra consciencia y, por ello, hace de sustrato metafísico incognoscible de todo cuanto vivimos. Esto es crucial entenderlo.
EL dilema de eliminar la cosa en sí, y que quizás atiende a lo que está comentando Hegel en el texto, es que entonces la consciencia (nuestro yo interior) queda sola, por así decirlo: se generan pensamientos sin que haya realmente nada con que establecer, sin duda alguna, que un pensamiento, o experiencia, provenga realmente de fuera nuestro (y nos muestre una cosa en sí misma y objetiva) o sea generando por nosotros mismos (y sea subjetivo), tal y como sí ocurre en Descartes o Kant (aunque Kant replantea lo de objetivo), por ejemplo.
Para Descartes, que es un tío muy claro, si percibo un coche rojo delante de mi, si bien esta percepción del coche rojo es un objeto o una experiencia generada por mi conciencia a través de su facultad de percibir, hace referencia a un objeto exterior que realmente existe por sí mismo fuera de mi, y que ha afectado de algún modo a mi consciencia para que lo perciba de alguna manera (mediante fomas, colores, sensaciones, texturas, etc).
Pero en los idealistas germánicos como Hegel este mundo exterior pasa a ser una conjetura indemostrable -¿Quien puede salir de sí mismo para demostrar que hay realmente algo allí fuera?- se cuestionan. Y ciertamente nadie puede salir de sus propias experiencias, apreciaciones y sensaciones; por mucho que se vaya de objetivo y realista por la vida.
Por tanto, eliminando el mundo exterior , la "cosa en sí" que dice Kant, esos pensadores, como Hegel, se quedan entre manos únicamente con la consciencia como pura matriz de todo fenómeno, es decir, todo pensamiento (todo objeto físico, sensual, volitivo, conceptual, etc). Pero entonces esta misma consciencia se vuelve problemática:
¿qué significa que la consciencia genere un pensamiento, una experiencia, una vivencia, una sensación un deseo? ¿Ese pensamiento está condicionado y ligado a la conciencia o puede ser una entidad propia e independiente? ¿O ambas cosas a la vez: la consciencia y el pensamiento que se da en ella son realmente dos mundos y a parte, o son dos realidades que se van entremezclando en una misma realidad mediante un movimiento continuo de síntesis/contradicción?
un ejemplo: veo un coche rojo. ¿El coche rojo que yo veo es algo realmente ajeno a mi si se da en mi conciencia, pues soy yo que lo veo? ¿Puedo tratar el coche como como una cosa en sí con entidad propia y diferenciada de todo lo demás o la debo tratar como una "cosa en mí"?
Los idealistas germánicos, como Hegel, se ponen a defender que aquí se da una dialéctica constante entre ambas situaciones: el coche rojo como cosa en sí y como cosa en mí interaccionando de forma perpetua. Y esta dialéctica es la que da, precisamente, identidad al fenómeno u objeto.
Por tanto, todo esto que dice Hegel posiblemente venga a coalición del problemón que nos sobreviene cuando eliminamos el mundo exterior como hipótesis metafísica para justificar el origen de nuestras apreciaciones y vivencias. Mientras intenta explica que todo pasa a ser fenoménico y lo fenoménico es una perpetua dialéctica entre lo objetivo-subjetivo: el coche rojo que veo delante de mi es un objeto reflejado por mi consciencia pero con entidad propia que se entremezcla conmigo mismo, pues lo percibo como un objeto exterior y objetivo (de algún modo "en sí mismo"), y a la vez percibo que me afecta de alguna manera subjetiva y profunda, incluso transformándome íntimamente. Luego, de aquí podemos pasar ya al sentimiento oceánico del absoluto, como autopercepción de la realidad misma.
Si se lee a Freud, su "el malestar de la civilización", se verá como empieza explicando algo muy parecido, pero en un lenguaje mucho más comprensible. Ahora bien, Hegel da dolor de cabeza. Para qué engañarnos. Heidegger otro que igual. Intentan imitar lo que hace Platón en el Parménides y el Sofista.
En fin, debería haber nombrado más bien a Fichte, que es quien defiende de forma clara lo de la dialéctica hacia lo absoluto a través de una superación de contradicciones. Pero Fichte no lo conoce nadie y Hegel sí. Y Hegel es Fichte pero de forma completamente oscura y críptica.
https://philosophicalimpressions.com/wp-content/uploads/2017/01/fichte-doctrina-de-la-ciencia-1794.pdfSaludos