Hola, Rubenrosas:
Bueno, el término "trascendental" igual no ayuda a ser objetivo con el artículo, pero me alegro que te guste.
Yo creo que lo interesante del artículo, o lo que mí más me llama la atención, es que hasta ahora se consideraban dos tipos de ternas: primitivas y derivadas. Las derivadas eran aquellas primitivas donde se multiplican los términos por el mismo número.
(6,8,10) es una derivada de (3,4,5). El interés se centraba, pues, en las primitivas.
Si lo que se propone aquí es cierto, hay un "escalón" aún más de base: las originales, donde Z=Y+1, esto es, donde el cateto mayor (par o impar) es una unidad inferior a la hipotenusa (el resto de las relaciones son igualmente interesantes).
Lo singular de las "originales" es que todas las ternas naturales tiene dentro una "original", donde el factor multiplicador puede ser un número natural n o racional p/q. Luego, incluso una terna primitiva podría ser una "derivada" de una original.
Más aún: de cualquier número natural se puede formar una terna "original" con una única fórmula (y no con una fórmula que sólo explicaba algunas, como hasta ahora).
Derivado de eso, las implicaciones pueden ser las que tú quieras, así como los usos en los que puede utilizar. Entiendo que altera un poco el concepto que tenemos de las relaciones entre los números.
Y a mí me sorprende, por ejemplo, descubrir que (3,4,5) no es la misma terna que (4,3,5), aunque lo parezca. O me sigue intrigando porqué un triángulo con dos catetos iguales no cumple lo mismo que el resto.
Sobre Fermat, creo que todos sospechamos que la explicación de Andrew Willes es demasiado alambicada, y que debe haber una más sencilla. ¡Incluso después de "muerto" te hace comer el coco, el condenado! Fermat también está aquí, en el problema. Su manera de "encontrar" primos y ternas era situar todos los naturales en base 4 (congruencias, binomios, artimética modular..., llámalo como quieras). Los catetos pares y las hipotenusas aparecían en y sólo en una de las columnas. Y otra de las 4 columnas nunca formaba catetos.
Yo sospecho que de esa manera era capaz de plantear muchas de sus diabluras, aunque no tengo claro si realmente demostró o no su famosa última conjetura. Sería cuestión de intentarlo usando sus mismas armas.
Pero yo ya tengo bastante con la de Goldbach (de la, por cierto, os contaré algo en breve).
Un saludo y espero que le interese aún a más gente.
PS: ¿Alguien puede explicarle al autor cómo publicar el artículo? Vive en Colombia y no está en el "círculo". Tenéis su e-mail al final del artículo.