Según el budismo, la mente crea la experiencia, aunque no seamos totalmente conscientes de ello, se debe al producto de incontable tiempo de creación mediante la mente, el deseo y se concreta mediante la volición. Lo que pensamos nos convertimos, dijo Buda.
Luego cada ser moldea el universo, según el karma. El conjunto de los seres se genera según su karma, surgiendo en determinadas formas y lugares.
Hay una parte de la física que estudia la consciencia del universo. ¿Es una mente? ¿Por qué las constantes del universo tienen esa relación y a qué se debe la forma de relación entre ellas?
Curiosamente el budismo sostiene que todas las cosas creadas son interdependientes, dependen unas de otras, no hay objeto físico que exista de forma independiente.
Pero a su vez están condenadas a su extinción, además son impermanentes.
También, se pueden moldear o calibrar numéricamente, matemáticamente. Esto supone un orden, un agrupamiento. Es decir, cada ser ocupa una posición única pero relacionada con el resto, ni un extremo de independencia ni de total interdependencia. La posibilidad de elección entre unión o separación determina la vida.
Se crearía una jerarquía de seres, desde los más simples, en su mayor masa, a los más complejos, los más separados. Similar a algo parecido a la ley de Benford.
El ser que fuera más independiente sería el más complejo, y crearía mayor tensión con el resto.
La mente puede imaginar y crear infinitos estados que se concretan en infinitos seres diferentes. Con diferentes sentidos según su karma. Puede haber mundos donde no sólo exista la luz y el sonido, por ejemplo, sino diferentes medios sensoriales que no podemos comprender.
Entonces, los seres que comparten karma, es decir, voliciones semejantes, se agrupan con similares características. Los que son distintos, con diferentes características. De este modo puede surgir un deseo de curiosidad por los seres extraños a nosotros. Por lógica esos seres existirán en un ambiente distinto al nuestro, lo que hace que sea difícil acceder a ellos, cuanto más extraño, más lejano en dimensión temporal, espacial, sensorial o cualquier dimensión, debido a que los seres están adaptados a su medio.
Quizá, en este entorno, no sea posible detectar organismos por medio de la conquista espacial, debido a las distancias y escasez de planetas habitables por medio sólo de la tecnología.
Pero sí es más posible contactar con otros seres mediante la fe o la intuición más rápido, debido a nuestra capacidad mental. Si tenemos ese deseo, como el universo es mente, es posible transformarlo más rápidamente en un entorno etéreo que más denso, como la materia.
Esto es más análogo a las experiencias con los sueños.
En relación a las leyes físicas, serán más complejas o simples dependiendo de los seres que ahí coexistan. Con mayor o menor violencia de existencia, con mayor o menor grado de complejidad.
Esto último dice que las leyes físicas y naturales están condicionadas por los seres vivos.