Buenos días, RDC.
Termino de contestar.
Vale, y qué son para ti los números?
Pues ya lo dije ayer más o menos por encima, pero me centro más; primero en qué son los números naturales.
Los números naturales no sólo tienen un buen orden, sino que, si hablamos de todo el conjunto, entonces se pueden ordenar de manera que la diferencia entre dos elementos consecutivos es de un elemento; y voy a explicar por qué esto me parece muy importante.
Si consideramos los números combinatorios de “m” elementos tomados de “n” en “n” para “m” finito y n=1,2,3,4,...k, con k también finito, éstos no cumplen esa condición; no sólo no los podemos ordenar de manera que la diferencia respecto del siguiente sea 1, sino que no los podemos ordenar de manera que la diferencia entre ellos sea un valor constante.
Sí tienen un buen orden, hay mínimo y, como valores, se considera que es subconjunto de los naturales (no le veo problema en principio, pero depende de cómo se use este hecho).
Si, además, no prestáramos atención al orden y consideramos un cardinal infinito de combinaciones, aparece un carácter “aleatorio” en la cuestión.
Supongamos que tenemos “n” cajas vacías en fila. La primera la dejamos vacía, en la segunda metemos una bola, en la tercera dos... hasta que metemos las “n” bolas. Éste sí es un verdadero conjunto de naturales, en el sentido de que cumple una propiedad que cumple el conjunto de todos los naturales. El conjunto de todos los naturales implica que todos sus elementos se puedan ordenar así, con una diferencia constante de elementos entre ellos, donde esa diferencia es 1. Si no fuera de esta manera, aunque la cantidad de números distintos fuera infinita, no sería el conjunto de todos los naturales.
Y ese axioma, que a mí me parece muy importante, creo que falta en la teoría de conjuntos o, si no falta, es que está enlatado por ahí; y no sé verlo o no lo conozco.
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Con esa idea poco me importa la “angustia” de no poder llegar al “infinito”; el conjunto de todos los naturales es el que tiene esa propiedad y cuyo cardinal, además, es infinito, no es un conjunto infinito numerable cualquiera, no todos cumplen esa propiedad.
Así, el conjunto de todos los números combinatorios no puede ser nunca el conjunto de todos los naturales, independientemente de su cardinal.
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Ahora consideremos un conjunto de combinaciones de “1,2,..,n” monedas, para tirar dichas combinaciones al aire y dejarlas caer al azar sobre las cajas (recordemos que hay n-1 cajas, porque una está vacía). Podemos elegir que “n” sea lo suficientemente grande como para que la probabilidad de que, al menos, caiga una moneda en cada caja sea 1 (probabilidad 1). No necesitamos pensar en un “n” infinito, basta con que sea quizá infinito (no decimos que no haga falta que sea infinito o no, pero lo imaginamos finito muy grande).
Entonces sacamos las monedas y las metemos en otras cajas. Hay la misma cantidad de cajas, unas con bolas y otras con monedas, pero en el conjunto de las cajas de monedas no existe la caja vacía.
Las cajas de monedas no sólo no se pueden ordenar de manera que la diferencia en elementos sea constante sino que, además, el elemento definido como mínimo de los naturales no pertenece al conjunto.
La única diferencia entre el conjunto de todas las cajas de bolas y todos los naturales es que las cajas tienen un máximo; la única esencial. En cambio, el conjunto de las cajas de monedas es distinto en esencia, es otra cosa.
Ambos conjuntos son finitos; pero ahora nos podemos preguntar si el conjunto de las cajas de monedas guarda el mismo “isomorfismo” respecto de todos los reales análogamente a como lo guarda el conjunto de las cajas de bolas respecto del conjunto de todos los naturales. ¿Simplemente es que tiene máximo y nada más?
No, el conjunto de las cajas de monedas no es tan parecido a los reales como el de las cajas de bolas respecto de los naturales. Para empezar, no es un conjunto denso y, para seguir, se puede contar.
Cuando el cardinal de las cajas de bolas sea infinito, el cardinal de las cajas de monedas será igual al cardinal de los reales (lo sabemos por la tabla de los números binarios) pero eso no es el conjunto de los reales, el conjunto de los reales está conectado al de las naturales de otra manera.
Esto se puede sintetizar así: los naturales se pueden contar, pero no todo lo que se puede contar son números naturales (como los racionales) a veces no son ni números, son simples símbolos aleatorios.
¿Qué son los números para mí?
Los números para mí son ingenios de la mente humana que se crean a partir de unas reglas, de un sistema, no son meros conjuntos con cosas distintas y ya está.
Tampoco son meras razones aritméticas, 1/n o cosas así, las razones aritméticas no tienen cardinal ni valor en sí mismas, son comparaciones entre valores. Una persona puede pesar el doble de kilos que otra; ¿se puede definir a una persona como “el doble de kilos”? “Oiga, venga usté pacá, Doble de kilos”.
Construir los naturales o los reales sin atender a los sistemas numéricos es como pensar que los números son independientes de nosotros y están “ahí” de alguna manera como piezas de la naturaleza, piezas ajenas a nuestra mirada. Con esta forma de definir y axiomatizar los números (obviando sistemas numéricos) éstos, se ven como si no dependieran de nuestros razonamientos; con lo que se teme que den “sorpresas” al no depender de nuestra mente.
Y eso puede pasar y pasa con la física, pero los números no son cosas que puedan decidir por sí mismas; la matemática no tiene capacidad de ser consistente o no consistente por sí misma, no tiene libre albedrío ni vida ni nada, es lo que nosotros digamos que es. Si algo está mal y no funciona, es porque nosotros no hemos definido bien lo que sea o nos hemos equivocado al calcular algo; no hay más, los números no son bichos.
Todo es decidible por nosotros mismos, todo en la vida; otra cosa es que una decisión, al final, resulta mala o buena o neutra. Ese “no decidible” al final se traduce en que hay cosas que no podemos llegar a saber o a entender. El que cree que el ser humano será capaz de saberlo todo algún día dice “no es decidible (todavía)”; y el que cree que no, simplemente dice que no se puede entender todo (ni saber todo) que es algo consustancial al ser humano. Y lo acepta y ya está.
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¿Que son los números? Por ejemplo, 0,1 ó, por ejemplo, 0,1,2 ó 0,1,2,3. Esos son los números, “Hay más”. Bien, y qué hacemos, ¿seguir poniendo símbolos aleatorios para identificarlos? ¿Algo así 0,1,2,3

, a, x? Así no vamos a ninguna parte, eso son cosas, no números.
Mejor nos quedamos con alguna cantidad de ellos. Con éstos, por ejemplo, 0,1,2. Y después vamos formando más con una sencilla regla:
0,1,2,10, 11,12,20,21,22, 100,101, 102, 110, 111, 112, 120, 121, 122, 200, 201, 202, 210, 211, 212, 220, 221, 222, 1000...
Ahora, veamos los menores que la unidad y distintos de cero; en principio tenemos un grupo que son esos mismos con un cero y la coma:
0,1; 0,2; 0,10; 0,11; 0,12; 0,20...
y después vamos metiendo más ceros a la izquierda
0,01; 0,02; 0,010; 0,011; 0,012; 00,20...
0,001; 0,002; 0,0010; 0,0011; 0,0012; 0,0020...
etc.
Y ahí están proyectados todos los reales, racionales e irracionales (y se les puede añadir colas de infinitos ceros, para que tengan todos el único cardinal de cifras posibles, no cambian en valor, son los mismos).
Búscame algún real que no esté; si no está, será culpa de que me he olvidado de algo, de un error humano a la hora de definir, no de ninguna inconsistencia con la que los “pérfidos” reales hayan tratado de engañarme.
Saludos.