Os pongo aquí un chiste que acaba de contarme un amigo que ha venido a verme:
Un grupo de matemáticos y otros científicos, compañeros de universidad, van de excusión al campo. En cierto memento, uno de ellos, se encuentra una lámpara de aceite antigua. Entonces, otro, sugiere que podría ser la lámpara de Aladino; los demás, incrédulos, empiezan a reírse. Sin embargo, el que se la ha encontrado, la frota y, entre una gran humareda, aparece el genio; el cual les dice:
—Solamente puedo conceder un deseo, y sólo a uno de vosotros; eso sí, el que lo haga, me puede pedir lo que quiera, todo el dinero que se le antoje, lujos, belleza física, la sabiduría y el conocimiento completo...
Empiezan entonces a discutir sobre quién será el que pida el deseo y, por fin, optan por escoger al que se ha encontrado la lámpara, que además es el más brillante en su carrera.
—Genio —dice— deseo la sabiduría y el conocimiento completo.
De nuevo, entre una gran humareda, el genio desaparece mientras que el hombre que ha hecho la petición se sienta en el suelo adoptando una actitud de concentración, meditativa. Sus amigos, en tanto, le preguntan impacientes:
—¡Dinos cuál es la solución a la hipótesis de Riemann! —inquiere el que está más cerca.
—¿Hay infinitos primos gemelos? —dice otro.
—Qué pasa con el problema “P contra NP”
—¿Tiene demostración la conjetura de Goldbach?
—¡Explícanos qué es realmente el infinito!
Pero él no dice nada; la mano en la barbilla, la mirada fija puesta en el horizonte, sentado sobre el terreno con las piernas cruzadas, como haciendo yoga.
Y sigue la batería de preguntas:
—¿Tendrá fin el Universo?
—¿Existe Dios?
…
Sin embargo, sigue igual, él continúa inmóvil, concentrado... Hasta que uno de sus amigos lo zarandea, lo agarra del cuello y le grita:
—¡A qué das tantas vueltas!, ¡dinos, ahora que lo sabes todo, ahora que posees la sabiduría, qué estás pensando!
Y, por fin, levantando la cabeza despacio, sin perder ese aire calmo que daba a su cara un aspecto de melancolía, contesta:
—Tenía que haber elegido el dinero.
P:D (creo que ya poseo toda la sabiduría, porque antes de que mi amigo acabará de contármelo ya estaba pensando en que yo hubiera elegido eso)