"Tomemos, por ejemplo, un siete recién llegado a la vida. Desde el primer instante de su existencia sobre el papel, nuestro querido siete está expuesto a soportar sumas, a sufrir restas, a ser multiplicado, a ser dividido en dos, y a otras terribles operaciones que temo mencionar [...]. Es ya inconcebible la cantidad de números que han sido sacrificados de esta manera. Creo que ha llegado el momento de la reparación. Por ello, quiero anunciar un importante descubrimiento que transformará radicalmente los procedimientos morales de las matemáticas y humanizará nuestras relaciones con los números."
Es, sencillamente, magnífico. Muchas gracias Carlos por el presente texto. Desde luego que, a partir de hoy, mi nuevo pasatiempos será la Desdemona: un ejercicio mental cuya duración está aún por determinar.