Dos matemáticos estaban tomando un café en una terraza, y uno se quejaba de que la gente sabe muy pocas matemáticas. El otro le decía:
—No, hombre, no. Lo que pasa es que la gente no va por la calle hablando de matemáticas, pero muchos saben más de lo que uno podría suponer a primera vista.
— ¡Qué iluso eres! La gente corriente sabe de matemáticas lo que parece que sabe: nada.
En esto que el segundo se levanta un momento para ir al aseo y el primero decide gastarle una broma. Llama a la camarera y le dice:
— Disculpa, ¿te importaría ayudarme a gastarle una broma a mi amigo? Es muy sencillo. Luego te llamaré y te haré una pregunta. Tú sólo tienes que responder equis al cubo partido por tres.
— ¿Equis al cubo...?
— ... partido por tres. ¿Lo recordarás?
— ... sí, no hay problema.
— Gracias.
El segundo matemático vuelve, el primero reconduce la conversación para volver al tema, y le dice:
— Mira, te propongo un sencillo experimento. Voy a llamar a la camarera y le preguntaré algo sencillo, no sé..., digamos... la integral de \( x^2 \)...
— ¿Y tú crees que la chica esa va a saber cuánto vale la integral de \( x^2 \)? ¡Infeliz!
— No es algo tan complicado...
— ¡Si lo sabe pago yo la cuenta!
Así que llaman a la camarera:
— Perdona: es que he hecho una pequeña apuesta con mi amigo y necesitaría hacerte una pregunta. ¿Tú sabrías decirme cuanto vale la integral de \( x^2 \)?
— Equis al cubo partido por tres —responde la camarera.
— ¡Gracias por tu colaboración, has sido muy amable!
El segundo matemático, atónito, saca su cartera y paga la cuenta. En esto que la camarera, que iba a marcharse, se para un momento, se gira y dice:
— Bueno... salvo una constante arbitraria.