Hace unos años me regalaron una agenda en que en cada fecha venía una cita. Me gustó una (no recuerdo de quien era) que decía more or less: "Puestos a elegir prefiero la estupidez a la inteligencia, la segunda tiene límites, la primera, no". Graciosa ¿no?. Bien, parece que no nos hemos acercado lo suficiente a la asíntota de la estupidez. Pero al tiempo: la estupidez real es rentable economicamente. Oficialmente se la puede hacer desaparecer, basta con definir una función cultural discontinua.
Saludos.